miércoles, 25 de enero de 2012

BorDer Line



ESTE TEXTO CONTRADICTORIO NACE DE UNA LUCHA CUERPO A CUERPO



He tenido el privilegio de reconocer que es celosa la palabra y que tienen ropa sucia los poemas. Soy testigo del escondite de las páginas, he tenido que llorar ante una palabra y pedirle su discurso. ¿Pero cómo, cómo devolverla al entusiasmo? He visto sus trazos de belleza con dolor. Yo EXTRAÑO el vientre de mi abuela donde podía hablar sin sus demandas. ¿No se puede diversificar el amor? ¿Acaso es la única flor viva que conozco? He visto a la poesía querer agacharse y tocar mis oídos y mi olfato cuando justamente estaba haciendo el amor. He visto su fidelidad y de mis manos sale sangre secreta, peces irritados y animales abocados a su eterna conciencia.

Pero no voy a gritarle a un vigilante, ni le voy a tirar piedras a un verso; yo quiero que se conjuren el barro y el dictado, quiero arar y oír, quiero levantar la cabeza y oler, yo voy a llevar mi animal al río para que se calme.

Yo se que LA POESÍA podría bien ser una viuda con sus misterios dolorosos y gozosos, y al abrir la puerta conozco su incansable necesidad, para que nos extingamos en un solo poema. Conozco su apretón de manos, su aprobación y su benevolencia, pero ella espera como toda abeja reina a sus esclavos chupándoles la sangre. Yo sé que se humilla y no le creo, yo sé que me engrandece y no le creo, conozco sus trampas y una vida y otra. La poesía tiene luz; ¿será otra? Tiene resonancia; ¿será otra? La poesía ama: su poema.

Y ME DESPIDO DEL ÁNGEL negro de alas blancas y sumisas, me despido de la segunda guerra fantasmal sin mirar atrás, y yo me miro sospechando, dejándome tocar las piernas sin quejarme, atada a su melodía, a su celosa respiración, a su “te lo ruego” disfrazada de nenúfar.

Yo no sé si DEJÉ LA POESÍA por un rostro caliente que se arrimó a mi cama, un abrigo también abre hacia un paisaje y la poesía está exenta del placer y sólo la poseen los siglos.  Yo no sé si abandoné la poesía porque me pareció un prendedor animado, un subtítulo de la realidad o tal vez al acurrucarse como perros hay una infidelidad insoportable. La poesía me parecía una palabra sin escolta, un animal sin comida y sin gota de agua, yo quería conocer el fondo y no la brevedad, yo quería texturas y la escultura de la palabra, no retratos imperecederos, yo esperaba un aviso vivo como la música y no lo que envejece sin piedad, y no será la primera vez que un trozo de carne colgado de un hilo invisible reclame.

Porque vi LA SORDERA y la ALEGRÍA de los usurpadores del pan, decidí situar mi desprecio en el lugar más cristalino, y el único que conozco tan erróneo como justo era el silencio. Estaba tan desprestigiada la poesía que la traté como a un recluso, le di un pan ajeno donde nada se transforma, le hablé de lo bello de las lenguas atadas, le hablé del sudor desorbitante de su alondra. Al describirla ENSAYO SU SOMBRA, ya que no quiero entrar en su cuarto, ni tocar su silla ni su mesa ni al eclipsado secretario con quien hablé de mi implacable, lacerado, corazón.

Así decidí convertirme en un defecto verdadero. Me volví un órgano genital como en los viejos días, cogí una edad cualquiera y la desempolvé. Si dejé la poesía era por su peligro; quería mayor unidad y no fuentes soñolientas, y además al despedirme le dedico todos mis poemas, me enorgullezco al dar algo con tanto afecto, y mis versos de intimidad los reconozco –pero la poesía enferma del perfil- y ahora que busco detrás de estas líneas erróneas, en la mirada de la máquina, desde este lugar donde yo oscilo y respiro: un deseo exlusivo de tres pétalos, donde cabe desear, pensar, besar, el anverso y el reverso donde más me imprimo y me impregno. Acomodada donde estoy en un lunar de su ingle, tengo el secreto y el desorden del mundo como en un claustro los rezos.

No debo decir que la tarea de llamar a las cosas y nombrarlas haya terminado todavía. Se fondean mis entrañas sin convicción, son las tres de la madrugada siempre para mí, veo la luz y la conciencia y no sé si debemos tomar vino o roernos.



Texto del libro de poesía "SEÑALES QUE SE ELIGEN" Lima, 1988.
Ed. Antares, Artes y Letras
Autora: LMSarria


lunes, 2 de enero de 2012

LA RESACA

Mientras alguien ama, alguien
ha perdido toda esperanza..?













Fotos de Luz María tomadas el día 1 de enero en el parque de Miraflores